Errores de Comunicación





¿Alguna vez te han ignorado?, a mi sí y en lo personal me parece peor que cualquier ofensa verbal, eso sin contar la vergüenza que a veces suelo pasar por tratar de llamar la atención y acabar en intentos fallidos. Algo similar pasa cuando nos queremos acercar a Dios; en ocasiones nos toca dar patadas de ahogado en pequeños charcos hasta que somos salvados por la mano del Señor, en otras ocasiones exigimos su consejo o su presencia en cualquier situación de nuestra vida (por más sencilla que sea) y nos gozamos de sus bendiciones y su benevolencia pero... ¿Y si no contesta? ¿Si no lo siento? ¿Si no me escuchó? Ese punto es el que tocaremos el día de hoy: Porqué no siempre recibo de Dios lo que espero.
Si bien, Dios no niega la petición de nuestros labios, por el contrario, concede cada deseo de nuestros corazones, sin embargo en algunas ocasiones (la mayoría) pedimos en base a lo que nosotros creemos necesitar en el momento y olvidamos que el Señor es el único que tiene nuestro camino trazado, Él es el único que sabe qué es lo que necesitamos empacar y qué es lo innecesario para seguir cargando. Supongamos que Dios busca bendecirte con un nuevo trabajo, acorde a tus habilidades y a los propósitos de vida que Él tiene en ti, pero en vez de eso permanecemos tercos en querer conservar el ordinario trabajo que tenemos actualmente, que no hace más que desgastarnos día a día sin ninguna remuneración emocional. Lo que quiero decirte es que no podemos atar a Dios de manos y prohibirle bendecirnos de la manera en que a Él le plazca, ¿O acaso confías más en tu sabia opinión? Deja de apoyarte en tu propia prudencia, confía tu corazón a Dios y reconócelo en todos tus caminos y ten por seguro que él enderezará tus veredas, pide a Dios que haga de tu vida su voluntad y que su buen Espíritu te lleve a tierra de rectitud, tierra fértil donde puedas cultivar su amor y cosechar cada una de sus bendiciones, entre ellas la paz, la fe y la sabiduría.
No hay tal fórmula para entrar en comunicación con Dios, lo único que necesitas en un corazón limpio, libre de rencor y odio, un corazón dispuesto a perdonar y a ser perdonado. El Espíritu de Dios no puede habitar en una casa llena, necesitas sacar todo lo que tienes dentro y verás entonces tu vida rebozar de la presencia del Señor. Comparte nuestra confianza en Dios, pide conforme a su voluntad y ten por seguro que te oirá, no hay espíritu quebrantado ni corazón humilde que Dios no escuche, al contrario, sus oídos permanecen siempre atentos a los justos.
Así tal cual eres, así Dios te ha amado siempre, ha esperado por ti todo este tiempo, y en ocasiones como esta las palabras están de más, Él sentirá tu amor sincero, y estamos seguros que tu sentirás el nuestro. Dios y nosotros te amamos, en todos los idiomas, en toda circunstancia.
Tu Familia
