La gran muralla

¡Hola! Felicidades por haber llegado hasta aquí, por haber creído que había solución a tu problema y sobre todo por confiarnos tu corazón, Dios y yo estamos felices de tenerte entre nuestros brazos y de poder acompañarte en este nuevo camino que nos queda por delante.

En esta ocasión nos tocará hablar sobre La gran muralla. Desde siempre a ti y a mí nos han enseñado que los límites son buenos y necesarios; hemos crecido con la idea de que donde está la comodidad está el hogar, que la felicidad consiste en no anhelar más de lo que ya tienes y que es mucho mejor planear las cosas que simplemente soñarlas; pues bien, nunca habíamos estado tan lejos de la verdad. Empecemos por aclarar que los límites siempre han estado en tu cabeza, tú fuiste quien los creó y tú mismo serás el que tendrá que destruirlos si es que quieres avanzar. No hay nada en este mundo que Dios no haya entregado en tu mano desde que naciste, esa es la parte que la mayoría no comprende: Eres hijo de Dios, príncipe de su reino, tanto en la tierra como en el cielo. Alza el rostro, endereza tu espalda y enorgullécete porque Dios va delante de ti a partir de hoy y hasta siempre; no temas fracasar, ni te acobardes ante la opinión o el ataque de los demás, tu Padre te manda a decir: No es tuya la guerra, sino mía.

Una vez pasados tus límites internos, ¿qué pasa con la zona de comodidad? Te lo diré de la manera más sensata posible: Sin guerra no hay conquista. No podemos quedarnos quietos esperando a que el tiempo cure tus heridas o bien las borre con otras nuevas. ¿Va a doler? Sí, y no se trata de masoquismo, de autosacrificio o alguna otra denominación, se trata de aceptar que el dolor va siempre en medida del amor que demos; si Dios manda a amar a todos ¿entonces cómo no dolerse por los enfermos o los indigentes? ¿ves? Entre más amas, más duele, y no por eso vamos a dejar de amar, ni de ser nosotros mismos, al contrario, busquemos ligar todo sentimiento a una acción, tomemos ese sentir como el motor de un nuevo pensar. Dios te ha colmado de todo, menos de cobardía, Él mismo te ha asegurado poner delante de ti a tus enemigos, pelear tus batallas y cubrirte bajo sus brazos en toda adversidad, ¿Cómo no arriesgarse con estas excelentes primicias? Toma en cuenta esto: nada de lo que tienes hasta hoy es tan valioso como el amor de Dios y la vida eterna; nadie en el mundo puede asegurarte NADA, excepto Él. Confía en Dios todos tus miedos, entrégale tus debilidades y permítele que haga de ti un guerrero capaz de conquistar el reino de los cielos y bajarlo a la tierra; no te conformes con nada ni te aferres a nadie, desea más de Dios, pídele orientación y lucha por el propósito que has sido hecho. Un buen amigo me dijo una vez: si tu causa es de Dios, Dios estará en la causa.

Atrévete a dar un paso de fe, alista tus prioridades, vístete con tus mejores sentimientos y prepárate para salir de tu jaula, porque ninguna muralla será suficiente para cubrir la gracia y la bendición que Dios ha decidido poner sobre tu vida y una vez bendecido vencerás y honrarás al único que confío en ti desde siempre y sacrificó a su hijo por darte una vida sin límites, sin murallas, sin culpas, llena de amor, paz y bendición. Dios está listo para salir a ganar tus batallas, ¿estás listo para acompañarlo?...que así sea.

Cartas al Cielo - Cadenas de Oración. Grupo Ayudarte. Navojoa, Sonora 2017
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